Para las empresas, los beneficios tangibles de la videoconferencia incluyen menores costes de viaje, sobre todo en la formación de empleados, y plazos de proyecto más cortos gracias a una mejor comunicación entre los miembros del equipo.
Los beneficios intangibles de la videoconferencia incluyen reuniones más eficientes con intercambio de comunicación no verbal y un mayor sentido de comunidad entre contactos profesionales, tanto dentro como entre empresas, así como con los clientes. A nivel personal, el contacto cara a cara añade comunicación no verbal al intercambio y permite a los participantes desarrollar un mayor sentido de familiaridad con personas a las que quizá nunca conozcan en persona.